SECCION 18 >
ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 200
Alteraciones capilares
El pelo se origina en la dermis, la capa de
piel que se encuentra justo debajo del estrato superficial (epidermis).
Los trastornos capilares comprenden el excesivo crecimiento de pelo,
la calvicie y los pelos de barba que crecen dentro de la piel (encarnados).
Vellosidad excesiva
Tanto los varones como las mujeres pueden desarrollar
vellosidad excesiva (hirsutismo) en zonas de piel que no son pilosas
habitualmente. Esta característica es frecuentemente de tipo
familiar, particularmente entre las personas de procedencia mediterránea.
En las mujeres y los niños, puede ser consecuencia de una alteración
de la hipófisis o de las suprarrenales que causa una producción
excesiva de esteroides masculinizantes (virilización). La vellosidad
excesiva es frecuente tras la menopausia y en las personas que utilizan
fármacos anabolizantes o corticosteroides. La enfermedad también
puede desarrollarse en las personas que utilizan otros fármacos,
como el minoxidil, que se usa para controlar la presión arterial.
También puede presentarse en personas que padecen porfiria cutánea
tarda.
Tratamiento
Se debe ante todo determinar la causa del excesivo
crecimiento de pelo. Por lo general no hace falta realizar pruebas de
laboratorio, pero si se sospecha que existe un trastorno endocrino es
posible tener que realizar un análisis de sangre.
El afeitado del vello puede ser una solución
temporal. Otras medidas temporales son el arrancamiento con pinzas o
cera y la utilización de depiladores. Si el pelo es muy fino,
el trastorno puede ser enmascarado mediante la decoloración del
mismo.
Para eliminar el pelo de forma definitiva es necesario
destruir los folículos pilosos. El único tratamiento permanente
seguro es la electrólisis.
Calvicie
La calvicie (alopecia) es mucho más frecuente
entre los varones que entre las mujeres. Puede ser el resultado de factores
genéticos, de envejecimiento, de enfermedades cutáneas
locales y de las que afectan al organismo en general (enfermedades sistémicas).
Algunas medicaciones, como las que se utilizan para tratar el cáncer,
también producen caída de pelo.
La calvicie de distribución masculina es
la causa más frecuente de caída del cabello que afecta
a los varones. Es muy rara en las mujeres y los niños porque
depende de la presencia de hormonas masculinas (andrógenos) y
las concentraciones de estas hormonas son elevadas en los varones después
de la pubertad. Este tipo de calvicie es familiar. La caída del
cabello suele comenzar en las zonas laterales, cerca de la parte frontal,
o bien en la parte superior de la cabeza y seguir hacia atrás.
La caída del cabello puede comenzar a cualquier edad, incluso
en la adolescencia. Algunas personas pierden sólo parte del pelo
y desarrollan una calva en la parte posterior o en otra región
del cuero cabelludo; otros, en especial los que comienzan a perder pelo
de forma precoz, pueden quedar completamente calvos.
La calvicie de distribución femenina es menos
frecuente que la masculina. Por lo general, este trastorno provoca el
aclaramiento del cabello en la frente, en los laterales o en la coronilla.
Rara vez progresa hasta una pérdida total del cabello.
La calvicie tóxica (alopecia tóxica)
puede aparecer como consecuencia de una grave enfermedad con fiebre
elevada. En dosis excesivas, algunos fármacos (en especial el
talio, la vitamina A y los retinoides) pueden provocar calvicie. Lo
mismo sucede con varios fármacos antitumorales. La calvicie también
puede ser el resultado de una disfunción de la glándula
tiroides o de la hipófisis, o incluso puede suceder después
del embarazo. El pelo puede caerse después de 3 o 4 meses de
padecer la enfermedad u otro trastorno. En general, la pérdida
del cabello es temporal y el pelo vuelve a crecer.
La alopecia areata es una enfermedad en la cual
se pierde pelo de improviso en una zona concreta, normalmente en el
cuero cabelludo o la barba. Raras veces puede perderse todo el pelo
del cuerpo (alopecia universal). El pelo suele reaparecer tras varios
meses, excepto en personas con calvicie extensa, en quienes un nuevo
crecimiento es improbable.
El arrancamiento del cabello (tricotilomanía)
es más frecuente en los niños, pero el hábito puede
prolongarse durante toda la vida. Esta costumbre puede pasar inadvertida
durante mucho tiempo y tanto los médicos como los padres pueden
creer que la pérdida de pelo se debe a una enfermedad como la
alopecia areata. En ocasiones practicar una biopsia (tomar una muestra
de piel y examinarla al microscopio) resulta útil al médico
para establecer el diagnóstico.
La alopecia cicatrizal es una pérdida de
pelo que se produce en áreas cicatrizadas. La piel puede cicatrizar
por quemaduras, lesiones graves o una terapia con rayos X. Causas menos
obvias de cicatrización comprenden el lupus eritematoso, el liquen
plano, las infecciones bacterianas o micóticas, sarcoidosis y
tuberculosis. Los cánceres de piel también pueden provocar
cicatrización.
Diagnóstico y tratamiento
Determinar el tipo de calvicie mediante la simple
observación suele resultar difícil; por ello puede requerirse
una biopsia para establecer el diagnóstico. Una biopsia ayuda
a determinar si los folículos pilosos son normales; si no lo
son, la biopsia puede indicar las posibles causas.
La mayor parte de tipos de calvicie no tienen tratamiento.
Una persona con calvicie de distribución masculina o femenina
puede recibir un trasplante de pelo, en el que se extirpan folículos
pilosos de otras partes del cuerpo para su posterior injerto. Algunos
medicamentos, como el minoxidil, pueden producir el crecimiento del
cabello en un reducido porcentaje de personas.
Los corticosteroides inyectados bajo la piel pueden
ayudar a personas afectadas de alopecia areata, pero los resultados
no son duraderos. Otro tratamiento para la alopecia areata consiste
en la inducción de una reacción alérgica leve o
una irritación para producir el crecimiento del pelo. La alopecia
cicatrizal es particularmente difícil de tratar. En la medida
de lo posible se trata la causa de la cicatrización, pero después
que una zona de piel ha cicatrizado por completo, el crecimiento de
pelo es improbable.
Pelos de barba encarnados
Se trata de pelos que se curvan de tal modo que
su extremo pincha la piel y causa inflamación (seudofoliculitis
de la barba). Es más frecuente con los pelos rizados de la barba,
especialmente en los varones de etnia negra. El mejor tratamiento consiste
en dejar crecer la barba: cuando los pelos se alargan, no se rizan ni
pinchan la piel. El individuo que no desea tener barba puede usar un
producto depilatorio hecho de tioglicolato o tretinoína (ácido
retinoico), pero a menudo irrita la piel.